Sillín para la mujer

Los sillines para mujeres y hombres no son iguales, pero ¿cuáles son sus diferencias? ¿Qué diferencias morfológicas se tienen en cuenta a la hora de diseñar un sillín específico para mujeres y asegurar a las ciclistas un asiento óptimo y cómodo en cualquier situación?

Arrojemos un poco de luz sobre el tema con la ayuda del profesor Luca Bartoli, director del Centro de investigaciones Ergoview, especializado en estudios de ergonomía aplicada al deporte.

 

¿Grande o pequeño?

El primer punto y el más importante que hay que destacar, tal vez no conocido por todos, es que la pelvis de la mujer, a pesar de la estructura completamente diferente, no es mayor que la del hombre.

Esto echa por tierra un estereotipo extendido: las mujeres no necesitan un sillín más grande, de hecho es justo lo contrario.

El Centro de investigaciones Ergoview ha demostrado con un estudio de rayos X específico, mediante el análisis de cientos de radiografías de hombres y mujeres, que en las mujeres la distancia de los huesos isquiáticos, en proporción a la pelvis, es mayor. Pero dado que el volumen de su pelvis generalmente es más pequeño, la distancia real entre los huesos es menor. Esto, desde el punto de vista del ciclismo, sencillamente significa que necesitan un sillín más pequeño.

 

La “geografía” del sillín

Teniendo en cuenta las consideraciones anteriores hemos desarrollado la línea de Selle Italia específica para usuarias femeninas, que además cuenta con otros parámetros diferenciadores importantes.

Por ejemplo, los genitales externos femeninos están situados más atrás respecto a la pelvis que los masculinos; por tanto, es necesario que los puntos de descarga, que garantizan una menor presión, estén situados en distintos puntos “geográficos” del sillín.

En otras palabras, se necesita un corte central de descarga más grande y un poco más hacia atrás que para el hombre.

 

La importancia de soportar la carga

Otra razón por la que las mujeres deberían usar predominantemente un sillín con una descarga central muy acentuada, es la peculiaridad de su pelvis.

Por lo general, las mujeres presentan una anteversión pélvica, es decir, una rotación hacia adelante respecto a la vertical de gravedad.
Con la anteversión pélvica, el arco isquiático, es decir, una especie de pequeño puente que va de una tuberosidad isquiática a otra, prácticamente se anula, acercándose más a la superficie de apoyo del sillín.

De este modo desaparece el efecto de soporte a la parte superior del cuerpo por parte de los dos huesos isquiáticos, con el consiguiente aumento de la presión en la parte central, dónde se encuentra la sínfisis púbica.

Sin un sillín con la conformación adecuada, los tejidos blandos que pasan bajo el arco isquiático, los vasos y los nervios unidos a los genitales, que normalmente no se utilizan para soportar una presión elevada, estarían en peligro de ser aplastado contra la superficie del sillín.

 

El ángulo Q

Aunque aparentemente rectas, en realidad, las piernas tienen un ángulo más o menos acentuado respecto a la vertical de gravedad, que en cualquier caso es diferente en los hombres y las mujeres.

En la práctica, con respecto a una línea vertical que pasa idealmente por el centro de la rodilla, el fémur está ligeramente desviado hacia el exterior. Esto es lo que se denomina ángulo Q.

En la mujer este ángulo es más “abierto”, 2- 3 grados mayor que en el hombre; por esta razón, en la parte más alta de la pelvis, o sea, en el punto donde se apoya el sillín, hay más espacio entre los dos fémures.

Esto significa que las mujeres necesitan un diseño especial; no necesitan un sillín cónico entre la punta y la parte posterior de apoyo, como en el caso de los hombres, que si no fuera así, tendrían problemas de roce en el interior del los muslos.

El estudio de estas dinámicas representa el primer paso hacia la Tecnologia Friction-Free.

 

El relleno

En cuanto al relleno, la situación es básicamente la misma entre hombres y mujeres.

Depende principalmente del tiempo de uso, con una relación relleno-tiempo de permanencia en el sillín representado por una curva en forma de campana, denominada campana de Gauss.

Para simplificarlo, si se está sobre el sillín poco tiempo, es decir no más de 2 horas, debe utilizarse un relleno consistente, porque en este caso falta la adaptación de los tejidos subcutáneos de apoyo determinada por la presión.

Sin embargo, después de cierto tiempo (hasta las 4-5 horas), el relleno debe reducirse, ya que se convertiría en un elemento de malestar debido a una especie de efecto elástico.

Por último, para un uso superior a las 5-6 horas, por ejemplo en una excursión, es necesario un relleno más grueso.

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Cómo elegir la silla de montar de la mujer adecuada | Sillín y salud – Selle Italia
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