Seguridad para la cabeza

¿Tenéis todos el casco? ¿Lo usáis en todas las salidas?

Preguntas inútiles ¿verdad? Hoy en día (casi) nadie renuncia a una protección para la cabeza, pero hace sólo quince años, la situación era muy diferente y para estas mismas preguntas las respuestas no eran tan obvias…

Afortunadamente, hoy en día el casco, aunque no es obligatorio desde un punto de vista normativo, está tan asentado en nuestras costumbres, que si pedaleáramos sin ello nos sentiríamos desnudos, como si hubiéramos olvidado ponernos los pantalones cortos.

Por tanto, este no es un artículo que recomienda el uso de un “accesorio” que podría salvarnos la vida, sino simplemente una breve recopilación de consejos para elegir el casco más adecuado para nuestras necesidades.

Debemos destacar que, hoy en día, prácticamente todos los cascos que se venden en tiendas especializadas son 100% fiables desde el punto de vista de la seguridad, pero para estar seguros es suficiente comprobar que lleva la etiqueta con la homologación CE EN 1078, que asegura los requisitos mínimos de calidad y robustez.

Entonces ¿cómo podemos guiarnos en su elección?

¿Estética? Sí, pero no solo. El presupuesto es un criterio básico, puesto que el precio puede variar mucho y va desde los 50-60 euros hasta más de 200. Una vez que se ha optado por una franja de precios, debemos tener en cuenta algunos aspectos importantes para no equivocarnos en la compra.

Comodidad

Al igual que los zapatos o las camisas, el casco también debe ser del tamaño adecuado.

Por lo general, las medidas van desde los 50 cm a más de 60, medida que se refiere a la circunferencia de la cabeza en el punto más ancho, o sea, en la mitad de la frente. Para conocer nuestra medida podemos utilizar un metro de sastre.

Una vez puesto, abrochado y ajustado, el casco no debe moverse cuando se sacude la cabeza y tampoco debería comprimir. Para proteger también la frente, no debe quedar demasiado alto ni demasiado hacia atrás: entre las cejas y el borde anterior del casco deben quedar unos 2-3 cm libres.

Cierre

Cada cabeza es distinta, de modo que es posible que las correas de cierre sean cómodas para unos e incómodas para otros.

La única manera de saber si un sistema de ajuste es adecuado para nosotros es probarlo: antes de comprar un casco conviene ajustarlo bien para comprobar si nos molesta o no el barboquejo o la parte lateral sobre los oídos.

Ventilación

Obviamente los orificios y los canales de ventilación del casco sirven para evitar el sobrecalentamiento de la cabeza y el consiguiente picor debido al exceso de sudoración.

Cuanta más, mejor, siempre que se mantenga la resistencia de toda la estructura y, aquí entra en juego el diseño y el precio.

En cuanto a los “orificios”, una solución muy útil puede ser la red para insectos ¿a quién no le ha pasado en alguna ocasión que le haya “entrado” una avispa en el casco mientras bajaba una pendiente? No es una experiencia muy agradable.

Peso

Los cascos tampoco escapan de la “tradición” ciclista: cuanto menor es el peso, mayor es el precio.

De hecho no se puede reducir mucho el peso para que no afecte a su resistencia, ya que los materiales son más o menos siempre los mismos. Sin embargo, unos pocos gramos justifican el gasto, ya que entre un casco de 200 gramos y uno de 300 la diferencia después de unas pocas decenas de kilómetros se siente, y mucho, tal vez en forma de dolor de cuello y de hombros.

No solo es el casco

Volvamos al asunto de por qué es el casco parte esencial de nuestro equipo estándar y en cambio otros accesorios igualmente indispensables para la seguridad en la carretera aún no lo son.

Por ejemplo el espejo retrovisor.

Se ha comprobado que muchos accidentes de bicicleta se producen cuando nos giramos para controlar o cuando nos movemos de repente hacia el centro de la carretera, por una puerta que se abre o un bache en el asfalto. En estos casos poder echar un rápido vistazo para ver si viene algo o alguien por detrás puede marcar la diferencia.

Entonces ¿por qué lo usan aún unos pocos? Quién sabe. Es un misterio. Quizás sea porque la gente aún tiene que acostumbrarse o tal vez el ciclista “pijo” piense que arruina el “look” de la bicicleta.

A los “amantes de la estética” se les puede argumentar que su reticencia no tiene sentido, ya que en la actualidad Selle Italia ofrece una solución diseñada ad hoc. Se trata de Eyelink, un espejo de diseño elegante y muy ligero, que se integra perfectamente en el panel de control y garantiza en cada posición de pedaleo un ángulo de visión amplio gracias a la curvatura especial.

Pensemos en ello. Más bien, reflexionemos (…doble sentido…).

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Seguridad para la cabeza | Seguridad en el sillin – Selle Italia
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Seguridad para la cabeza | Seguridad en el sillin – Selle Italia
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El presupuesto es un criterio básico, puesto que el precio puede variar mucho y va desde los 50-60 euros hasta más de 200. Una vez que se ha optado por una franja de precios, debemos tener en cuenta algunos aspectos importantes para no equivocarnos en la compra.
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