El manillar, ese desconocido

La inconfundible curvatura del manillar de carrera permite al ciclista varios tipos de empuñadura, para afrontar con confort y seguridad cualquier situación de conducción, incluso con la ayuda de un revestimiento de cinta adecuado.

 

El manillar es uno de los tres puntos de apoyo del cuerpo en la bicicleta; los otros dos son el sillín y los pedales. Insertado mediante un enganche en el tubo de la dirección, garantiza el giro de la rueda delantera. En pocas palabras, sirve para conducir.

Qué noticia, ¿verdad? Quizás alguien pensaba que servía sólo para colgar el ordenador…

Dejando de lado lo obvio, el manillar es un elemento fundamental de la bicicleta, no sólo porque nos permite conducir la bicicleta o porque aloja las palancas de los frenos y los mandos del cambio. La postura de pedaleo, el confort y la prestación dependen en gran medida de la elección de este componente y de la manera de empuñarlo.

La inconfundible forma curva del manillar con los “cuernos” orientados hacia abajo fue creada a finales del siglo XIX por Marshall Taylor, corredor estadounidense que inventó esta solución para obtener una posición más aerodinámica.

Con los años, la forma y la estructura, por no hablar de los materiales, evolucionaron constantemente, pero la idea originaria se mantuvo inalterada: la curvatura permite al ciclista utilizar diferentes apoyos según el nivel de esfuerzo requerido o simplemente variar cada tanto la posición para evitar la fatiga de los brazos y la espalda.

 

Primero, la elección

Ya sea a la italiana con curvas redondeadas, a la belga con ángulos más marcados, o moderno con un diseño más compacto y ergonómico, el manillar siempre debe garantizar un apoyo correcto en base a los parámetros de ancho, longitud y altura.

Una elección incorrecta puede implicar, además de una posición incómoda, la aparición de problemas físicos molestos.

Por eso, con la ayuda de un buen biomecánico se debe seleccionar el modelo y la medida ideal. El ancho, es decir, la distancia entre los dos ejes de las curvas, debe equivaler a la amplitud de los hombros del ciclista. La longitud ideal, entendida como profundidad de la curvatura, sirve para colocar los puños en el punto más adecuado del cuerpo de mando. La altura corresponde a la amplitud de la curvatura, es decir, a la distancia entre el eje de la barra recta y el del final de las curvas. Hallar el equilibrio justo entre estas medidas significa mantener una posición más relajada durante la salida. Según una regla de los viejos ciclistas, banal pero a menudo olvidada, un manillar de la medida correcta permite mantener cualquier tipo de empuñadura sin cansarse.

 

¿La empuñadura es correcta?

Pasemos a la empuñadura.

¿Recuerdan la extraña sensación al empuñar por primera vez un manillar de una bicicleta de carrera por la parte inferior? ¿Y el miedo al mantener las manos en la parte superior, lejos de los frenos? Sin embargo, después de acostumbrarnos, aprendimos a utilizar todos los apoyos y a aprovechar todas las características al máximo.

¿O no? Hagamos un repaso, útil por lo menos para los principiantes.

Empuñadura baja

La empuñadura “de velocidad” por excelencia, muy elegante de ver, no siempre cómoda de mantener. La empuñadura del manillar sobre las curvas, debajo de las palancas de los frenos, permite adoptar una posición aerodinámica y tener el máximo control de la bici. Útil sobre todo en descenso, pero a veces también en escalada al ponerse de pie sobre los pedales. Recuerda a Pantani, con sus aceleraciones fulminantes, hermosas desde el punto de vista estilístico.

Empuñadura alta

Típica empuñadura relax, para paseos “turísticos”, con las manos apoyadas sobre la barra, aligerando la carga sobre los brazos y los hombros. Ideal también para afrontar escaladas en el sillín. No hay que poner las manos demasiado al centro, por 3 razones: no comprometer la estabilidad de conducción, no oprimir el tórax, para no dificultar la respiración, y no alejarse demasiado de las palancas de los frenos.

Empuñadura de los mandos

Empuñadura “intermedia” que consiste en empuñar el manillar por la parte superior, al lado de las palancas de los frenos, o aferrando directamente el cuerpo mandos por el puño.

Posición no aerodinámica pero que se adopta naturalmente al ponerse de pie sobre los pedales “en danseuse” y con los desvíos rítmicos de la bicicleta.

Permite dar más fuerza al pedaleo, además de alcanzar casi instantáneamente los frenos y el cambio.

 

La empuñadura correcta

La empuñadura correcta del manillar asegura mayor confort pero también más seguridad. Un revestimiento de cinta según las reglas del arte indudablemente servirá de ayuda a ambos lados.

Una empuñadura firme sin molestias, incertidumbres o distracciones es garantía de una conducción atenta en cualquier situación; partiendo de este concepto, Selle Italia ha patentado Smootape, una innovadora cinta hi tech que, gracias a un achaflanado especial de los bordes, permite eliminar las ondas e irregularidades de superposición típicas de los revestimientos de cinta tradicionales. El resultado final es una superficie perfectamente lisa que ofrece una agradable sensación de regularidad.

Resistentes, fáciles de limpiar y sustituir, realizadas en diferentes materiales, colores y texturas, las cintas Smootape están disponibles en 4 versiones, adecuadas para las características y la personalidad de cada ciclista.

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El manillar de la bicicleta, cómo elegirlo y agarrarlo correctamente
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El manillar de la bicicleta, cómo elegirlo y agarrarlo correctamente
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El manillar es un elemento fundamental para el ciclismo, pero elegirlo y mantenerlo correctamente no es tan simple como parece. Vea nuestros consejos
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