¿Bicicleta nueva? Qué cuadro elegir

Recientemente nos hemos topado con un artículo en una revista de ciclismo que hablaba de los materiales del cuadro, y que empezaba así: «Terminada la época del acero…».

Stop. Premisa equivocada y fin de la lectura. El acero está muy lejos de acabarse, es más, está viviendo una segunda juventud gracias a la difusión de las granfondo en carreteras blancas como la Eroica y compañía, donde las bicicletas vintage son un auténtico must.

Llegados a este punto, muchos podrían formular la siguiente pregunta: «Pero entonces, ¿cuál es el mejor material, el que debería elegir para mi nueva bicicleta?».

Este también es un planteamiento equivocado. La cuestión aquí es qué queremos hacer con la bicicleta, y a partir de ahí podemos hablar del cuadro.

Pero vamos a ir por orden.

Simplificando, la gama de materiales disponibles entre los que elegir se limita a tres, principalmente: aluminio y carbono, además del clásico acero. Cada uno es diferente a los demás en cuanto a su peculiaridad y características. También estarían, a decir verdad, el titanio y el magnesio, pero se trata de soluciones poco comunes…

¿Cómo elegir el cuadro?

A menudo, la elección de los aficionados es dictada más por los gustos y las modas que por sus necesidades reales, en cambio, para una compra razonada, sería necesario analizar las características de cada material, cotejándolas con el uso que se hará de la nueva bicicleta.

El peso es importante, pero no es el único criterio de elección, de lo contrario el carbono ganaría siempre antes de empezar. Otros elementos fundamentales que hay que tener en cuenta son la elasticidad, la resistencia y la duración. Vamos a ir por partes.

Acero

Las bicicletas siempre se han fabricado en acero. Un orgullo del Made in Italy, al menos hasta 1986, cuando Greg Lemond ganó el Tour de Francia por primera vez con un cuadro de carbono de fabricación francesa.

El acero sigue teniendo aún en la actualidad cualidades insuperables: facilidad de trabajo y soldadura, elasticidad elevada junto a una gran robustez y duración, bajos costes de producción y, sobre todo, la posibilidad de contar con bicicletas perfectamente a medida, gracias a tubos que se pueden ensamblar con la máxima precisión. La bicicleta ideal para muchos expertos puede ser solo de acero, sobre todo si se dedica al cicloturismo.

El único limite es el peso, que de hecho ha favorecido el adelantamiento del carbono y del aluminio sobre este maravilloso material.

Aluminio

Mucho más ligero que el acero, el aluminio (en realidad se trata de una aleación con otros minerales como el silicio, el magnesio, el cobre, etc.) se ha hecho con una buena porción de mercado gracias sobre todo a su excelente relación calidad-precio y su consiguiente difusión en las bicicletas de serie. Perfecto para ciclistas «normales» que desean en cualquier caso un producto de calidad.

En cuanto a características mecánicas, los cuadros de aluminio son bastante rígidos, sobre todo por el hecho de que a menudo se fabrican con tubos sobredimensionados para superar el problema de su escasa resistencia. Por último, el aluminio no se oxida, aunque tiende igualmente a deteriorarse con una cierta rapidez.

Carbono

En el imaginario colectivo de los ciclistas, el carbono es sinónimo de ligereza y rendimiento, teniendo en cuenta también que en el mundo profesional este material parece no tener alternativas. Se utiliza ampliamente no solo para la fabricación de los cuadros, sino también en los componentes: guarnimientos y bielas, palancas de los frenos, tijas de sillín y, naturalmente, sillines.

Como el SP01, por ejemplo, el nuevo sillín Special Performance con una revolucionaria estructura en dos partes independientes con «suspension link movement», que, gracias a unas avanzadísimas tecnologías de elaboración, pesa solo 125 gramos, aun manteniendo un nivel elevado de confort y resistencia.

El carbono (en realidad un material compuesto con fibras de carbono y resinas) posee propiedades excepcionales. Pesa una cuarta parte respecto al acero y tiene una resistencia 10 veces mayor. Un material extraordinario, pero no para todos. Un cuadro de carbono cuesta mucho, es muy sensible a los golpes y al aplastamiento y no se puede reparar.

Está hecho para quienes van mucho y muy rápido en bicicleta. Quienes están acostumbrados al típico paseo de 50 km los domingos con sus amigos no deben cometer el error de pensar que ir con una bici de carbono significa automáticamente pedalear sin cansarse.

Summary
¿Bicicleta nueva? Qué cuadro elegir | Tecnología en el sillin – Selle Italia
Article Name
¿Bicicleta nueva? Qué cuadro elegir | Tecnología en el sillin – Selle Italia
Description
El peso es importante, pero no es el único criterio de elección, de lo contrario el carbono ganaría siempre antes de empezar. Otros elementos fundamentales que hay que tener en cuenta son la elasticidad, la resistencia y la duración. Vamos a ir por partes.
Author
Publisher Name
Selle Italia
Publisher Logo

« Atrás

Scegli il tuo paese

Europe

Encuentra el idmatch dealer más cercano a ti y reservar una cita

Ir

es también

Introduce tus datos y suscríbete a nuestro boletín.

*campos obligatorios