Lombardía

Los ascensos del Giro: el Mortirolo desde Monno

Salida

Monno (BS)

Llegada

Passo del Mortirolo (SO)

Longitud

12km

Desnivel

1.000 metros

Altitud máxima

1.852 metros

Pendiente máxima

16%

Pendiente media

7,5%

El martes 23 de mayo, la 16° etapa del Giro se enfrenta al Mortirolo desde su vertiente menos conocida, la de Monno en la provincia de Brescia, recorrida anteriormente por los ciclistas en una única ocasión en 1990, curiosamente la primera vez que la carrera rosa llegó a la cima de este paso.

El Paso de la Foppa (1852 m), más conocido por todos como Mortirolo, es una de las subidas más complicadas de Europa: 12 km de ascenso durísimo con pendientes con tramos casi imposibles (20%).

Hasta aquí nada nuevo, cualquier amante de la bicicleta al oír hablar del Mortirolo suspirará bajando la cabeza en señal de respeto.

Sin embargo, hay un pero. Siempre se puede llegar a un paso desde dos vertientes, y este no es ninguna excepción, pudiéndose afrontar tanto desde Mazzo –desde el lado de la Valtellina, como desde Monno –desde el lado de Brescia.

El más alabado y temido, ciclísticamente hablando, y al que nos referíamos al principio, es sin duda el primero, aunque solo sea porque está indisolublemente vinculado al mito de Pantani, que aquí ganó como un grande en 1994, recién cumplidos los 24 años y aún con algo de pelo en la cabeza, mostrando al mundo de la bicicleta que iba camino de convertirse en el mejor escalador de todos los tiempos.

Este ascenso ha sido recorrido nada menos que 12 veces en la historia reciente del Giro, convirtiéndose a menudo en escenario de hazañas memorables y grandes cambios en la clasificación.

 

«El otro» Mortirolo

Frente a esta notoriedad, parece extraño que el Giro conociera por primera vez el Mortirolo precisamente desde la otra vertiente, la de Monno.

Ocurrió en 1990, primera y única vez hasta la 16° etapa (23 de mayo) de esta edición del centenario, en la que los corredores se enfrentarán a Stelvio y Umbrail, tras haber escalado el Mortirolo desde Monno.

 

El ascenso

El ascenso comienza junto a Edolo y continúa durante 12 km con pendientes humanas, pero siempre alrededor del 7-8%, con una inclinación del 16% y, por suerte, una larga pendiente ligera.

Considerada una alternativa más asequible respecto al ascenso desde Mazzo, sigue siendo en cualquier caso una escalada de 5 estrellas.

Desde Edolo, empezamos ya con 2 km al 8% hasta Monno, donde la cosa se empieza a poner seria, subiendo hasta el 10%. Poco después, la carretera parece concedernos una tregua, pero solo es una ilusión, ya que inmediatamente vuelve a subir hasta el 9-10%, continuando así durante unos 5 km.

Un tramo casi llano permite recuperar algo de energía antes del muro final que lleva al paso. Este es el segmento más duro: 2 km de curvas cerradas entre el 10% y el 14%, con una punta al 16%. La llanura delante del hotel Mortirolo nos llega como una liberación.

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